
Parece que nuestra familia de tres va a empezar una aventura sobre ruedas.
Siempre hemos sido unos locos aventureros, antes de tener a nuestro pequeño ya habíamos vivido muchas aventuras y recorrido muchos países. Incluso habíamos pasado un año viviendo en Australia en el 2015.
Parece que estos locos aventureros se iban a frenar por la llegada de nuestro Oliver. Sin embargo, cuando nuestro peque tenía dos años y medio, decidimos cambiar el modo de tener aventuras, decidimos cambiar las alas de los aviones por ruedas y asfalto, los países al otro lado del océano por España y Europa, decidimos empezar a sembrar la semilla de la aventura en nuestro pequeño, la curiosidad por mezclarse con diferentes culturas, y que sus rodillas estuviesen llenas de tierra y sus ojos de paisajes, más que llenos de tablets o televisión.
Así que, tras mucho mirar y requetemirar, empezamos a buscar caravanas o autocarvanas. No teníamos ni idea de este mundo, así que era complicado decidirse. Al final, cerramos la búsqueda a autocaravanas simplemente por la idea de libertad, nos encantaba el pensamiento de poder dormir en cualquier sitio o incluso a pie de playa. Empezamos a buscar por supuesto por aquellas que entraban por los ojos, autocaravanas integrales alucinantes en las que parecía que se podía estar tan cómodos como en casa… Sin embargo, nuestro presupuesto no alcanzaba. Tampoco queríamos algo que tuviese 200000km hechos, sólo por el miedo de que su estaba no fuese óptimo… y, cuando empezábamos a desanimarnos, apareció la que hoy llamamos nuestra Barrigona!!!
Una autocaravana de segunda mano con poquitos kilómetros y de precio asequible.
Así que nos decidimos y nos convertimos de repente en «novatos en ruta», porque este mundo necesita varios manuales de instrucciones… Eso sí, novatos en ruta llenos de ilusión y sed de nuevas experiencias. ♥️

